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é que en Brasil pasan cosas raras, como que las playas son las más bellas, acariciadas por el sol más bello, y donde caminan las más bellas. Que la selva amazónica es el pulmón del mundo, que las pirañas te comen un dedo en segundos, que fue cinco veces campeón del mundo…que Pelé, que Ronaldo…¡Pero de ahí a abolir el Limbo! Eso está bien raro. Me imagino que el limbo ha sido preocupación de muchos durante siglos ya que desde Constantino hasta Dante Alighieri dedicaron muchos días de sus vidas a él. Benedicto XVI parece no querer quedarse atrás y de un plumazo, o bien de un bananazo (haciendo honor de la fruta brasileña), lo borró del mapa sagrado, ya no hay más LIMBO. No me imagino qué poder sustenta a la Iglesia para que de esta manera se puedan borrar siglos de historia, que se pueda desandar el camino de esta manera. No es que esté preocupado porque ya no tenemos más Limbo, sino que me asusta cómo un hombre puede ejerecer tanto poder sobre la Humanidad, que un hombre pueda decidir sobre el pasado y el futuro filosófico-religioso de tantos millones de personas en el planeta. Creo que sí se puede transformar, pulir o “aggiornar” lo ideológico pero no así lo teórico religioso. La teología no es una ciencia exacta, es dinámica, investigativa, y moldeable, la modificación y o la modernización requiere profundos análisis y debates de gran contenido filosófico, pero en este caso, el Limbo restó, sumó y multiplicó… y todo eso dio cero. El italiano tantos años exiliado por el régimen Florentino Dante Alighieri representóo con su mágico lápiz la Divina Comedia, obra de genero poesía que a pesar de los siglos continuaba hasta ayer intemporal…ahora a la Divina Comedia le sobra un lugar… El Limbo. Lugar que según su viaje imaginario a través del Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, ocupaban aquellos que no habían cometido el pecado capital pero tampoco habían honrado a Dios. En el Limbo se encontró a aquellos que no habían sido bautizados, como por ejemplo los niños fallecidos. Virgilio, que fue su guía durante todo el viaje, autor de “La Eneida” y pagano, cosa que también lo convertía en habitante del Limbo, los rebeldes, los que dudaron de Dios, a aquellos que no dijeron sí desde el principio, la gente “perdida” , y más perdida era si sabían que se estaban perdiendo. El Limbo estaba al borde del infierno, sin castigos y también sin perdón. Es muy dificil en estas páginas desarrollar la historia, además existen eruditos en el tema, los cuales invitamos a ensayar sobre esto. Aquellos que dudaban, iban al Limbo, aquellos que una vez se permtieron dudar, les tocaba el Limbo, por lo tanto lo que abolió el Papa no fue el Limbo sino la duda, el beneficio de poder dudar. Aquellos que cuestionan, investigan y se permiten dudar ya no tienen lugar, es decir, ya no tienen Iglesia. Aquellos que preguntaban y respondían, esos que tenían la libertad de sentirse hombres o mujeres, aquellos que pensaban en los opuestos, aquellos que sabían decir no, aquellos que sus almas les exigía más respuestas, ya no tienen Iglesia. Por lo menos la Apostólica Católica Romana. Así como no tienen Iglesia Apostólica Católica Romana los que piensan que practicar un aborto para salvar una vida o dos o muchas, o los que rompen su castidad fuera de la unión matrimonial, o aquellos que creen que un anticonceptivo puede más que evitar, salvar una vida. Benedicto fue categórico, el que duda, no tiene lugar en nuestra casa, sólo aquellos que no lo hacen serán mis ovejas, sólo aquellos que cumplan con los mandatos divinos serán mis fieles y sin más ni más, se volvió al Vaticano. Me da escalofríos pensar que no pueda dudar, es más, me da escalofríos pensar… Esta Andanada Académica parece más que un concepto, un decreto, un palo en la rueda de la sabiduría. El maestro se convirtió en General. Si Dios me permitió la posibilidad de la duda, esa duda residente en mi cerebro, que pertenece a mi carne y a mi alma, nadie me la puede quitar. Cuando dudo… pertenezco , cuando dudo… estoy creando, cuando dudo…el mundo me da la posibilidad de demostrar mi utilidad en la creación del desarrollo humano. Plegaria: ¡Mi Dios! Haz que Benedicto XVI se convierta en Pastor. Alex Merlo |
| Alex Merlo columnista |
