El alcalde de la ciudad de Morristown solicitó al gobierno federal
sumarse a un plan para que su cuerpo de policía pueda tener la
autoridad legal para verificar el estado de inmigración de sus
residentes. La policía local no sólo tendría esa capacidad legal, sino
también el poder para presentar cargos civiles de inmigración que
sean manejados posteriormente ante una corte federal.
En caso de ser aceptado, Morristown sería la primera ciudad de
Nueva Jersey en sumarse al programa de la Oficina de Inmigración y
Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
Este programa fue creado por una ley federal promulgada en 1996 e
incluye actualmente a solamente 10 municipalidades en todos los
Estados Unidos. Es decir que de los miles de municipios y ciudades
que existen en el suelo americano ni siquiera un  0,015 por ciento han
adoptado esta medida anticonstitucional e injusta.
Pero la vida es así, de la noche a la mañana el alcalde decidió que los
latinos dañamos el aspecto panorámico de algunas esquinas en
Morristown.
Sí, a él no le importa que seamos legales o indocumentados ya que
nos ha propuesto que creemos un lugar donde los jornaleros puedan
reunirse a esperar por los contratistas, mostrándonos claramente el
carácter racista de esta propuesta: Ilegales sí, pero escondidos al
ojo de los visitantes o los residentes segregacionistas.
Bien me recuerda antes de las olimpíadas de Los ángeles, donde el
alcalde mandó a arrestar a todas las prostitutas callejeras y las envió
para Hawaii, donde las mantuvieron “de vacaciones “ para unos y
“escondidas” para otros.
El problema para el alcalde es de obstrucción del paisaje por
elementos no bien vistos por los nuevos inversionistas que
comprarán los lujosos apartamentos valuados en un millón de
dólares.
Para nosotros el problema es una catástrofe que se ve venir, los
inmigrantes se movilizarían a otros pueblos donde no exista, por
ahora, esa ley (Dover, Mine Hill, Wharton, Parsippany, etcétera),
creando desempleo y una recesión económica para los que viven o
se ayudan de esta clientela, como son los restaurantes latinos,
panaderías, agencias de envío de dinero y carga, notarios, cabinas de
Internet y llamadas al exterior, pero también a los propietarios de
casas, que perderían a sus habituales inquilinos.
¿Qué pasaría con las escuelas de Dover y todos aquellos pueblos
donde ya se están moviendo los que más temen a esta ley? ¿Están
preparadas nuestras escuelas y profesores para aceptar estos
desplazamientos masivos?
Rotundamente decimos ¡no!
Pero, ¿y qué decir de esas inocentes criaturas que asisten a la
escuela y ya no podrán regresar por el temor lógico de sus padres de
poder ser arrestados mientras les llevan a la escuela o al regresar
de sus duras jornadas de trabajo?
¿Y qué de los que observan un crimen y tendrán un justo temor de
denunciarlo ante los que antes eran los protectores de la ley y el
orden y de la noche a la mañana se convirtieron en sus verdugos?
Esta medida es injusta, inhumana y cruel. Es inaceptable y debemos,
como seres humanos, oponernos por todos los medios posibles a
que se concrete.
Es también nuestro deber como miembros de una sociedad basada
en el derecho y el respeto a la dignidad humana el de unirnos y hacer
un frente común para terminar de una vez por todas con esta visión
racista, propia de ignorantes.
Tenemos que llegar pues a una solución permanente, donde la
dictadura de un alcalde sea controlada por una ordenanza municipal
similar a aquellas que en otras municipalidades alrededor del estado
y la nación han surgido como respuesta a la tiranía de unos pocos.
Emiliano Lemos
Columnista invitado
Inmigración

Injusto, Cruel e Inaceptable

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