
| Tanto a nivel nacional como local las comunidades inmigrantes hemos estado experimentando persecución, discriminación y aunque cueste reconocerlo, miedo, por la intensa campaña anti-inmigrante generada a lo largo y ancho del país. En buena hora los resultados de las elecciones del 7 de noviembre son un claro mensaje del disgusto general de la población por la dirección actual del país. En lo que a inmigración se refiere hay diversas opiniones del impacto producido por las elecciones a nivel nacional y local. En New Jersey, por ejemplo, el candidato del partido republicano al senado, Thomas Kean, promovió una campaña de postales que decía: Si usted vota demócrata usted está votando porque los 12 millones de ilegales en el país tengan acceso al sistema de seguridad social (social security) Kean perdió en referencia al candidato del partido demócrata que estaba representado por el Senador Bob Menéndez, quien en general, aunque votó a favor del Fence Act, ha mostrado diligencia en lo referente a la legalización de los inmigrantes indocumentados en el país. En pueblos como Riverside el alcalde Charles Milton, quien promovió e impulsó una ordenanza anti- inmigrante, perdió su reelección. Pero en distritos congresionales como el distrito cinco de New Jersey, dirigido por el congresista Scott Garrett, quien es promotor de una propuesta para que los niños hijos de indocumentados nacidos en los EE.UU. conserven el mismo estatus migratorio de sus padres (o sea que sigan siendo indocumentados como sus padres), fue ratificado en su distrito, es decir que regresará al congreso para representar a su distrito. Uno en este país vive cada vez más con miedo, aunque se tengan los documentos legales y seamos ciudadanos, expresó Dora Gallego, inmigrante colombiana y residente de Morristown. Muchos de nosotros hemos experimentado discriminaciones a muchos niveles, es muy triste que tengamos que vivir con miedo en nuestras propias casas, la posibilidad que tengo ahora de votar me hace doblemente responsable en mi comunidad. Definitivamente, las elecciones del 7 de noviembre han generado esperanza en la comunidad inmigrante porque confiamos que un ambiente más pro-inmigrante ayudará a los gobernantes a tener el valor de hacer y aprobar una reforma migratoria justa para los indocumentados que viven y trabajan en los EE.UU. y para sus familias. Es también una responsabilidad cívica para todos los inmigrantes y los latinos en particular el conocer el sistema legislativo del país, pagar los impuestos (taxes), hacerse ciudadanos, registrarse para votar y así demostrar nuestra plena intención de participar en la vida democrática del país, permitiéndoles a los gobernantes visualizar el potencial electoral en nuestras comunidades. Esperanza no significa que vamos a sentarnos y esperar en la buena voluntad de los oficiales electos. Cada grupo está llamado a continuar organizándose para hacer responsables, pedirle cuentas a los gobernantes por agendas prometidas o a revisar las que ya tienen y hacerlas más comunitarias. Somos un pueblo muy pasivo a veces. Somos el resultado de economías injustas y por eso estamos aquí, ahora se hace necesario continuar educándonos y organizándonos, sino por nosotros por nuestros hijos, porque queremos que ellos conozcan nuestra historia de lucha y sufrimiento por ser parte de este país pero no queremos que ellos sufran las humillaciones por las que nosotros hemos pasado, dijo Laura Sanando, inmigrante ecuatoriana residente de Denville, New Jersey. Este ha sido un año de mucho trabajo en contra de tanta ola anti-inmigrante. No debemos luchar sólo cuando nos atacan directamente. La lucha es diaria y este es sólo el principio. La educación y la participación nos darán poder. |
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| Diana Mejia Columnista |