Vivir en Morristown hasta hace un año y medio era placentero,
caminar alrededor del parque, este parque que nos recuerda a nuestros
pueblos con la plaza en la mitad era una remembranza de nuestros
países, una especie de conexión natural con nuestra tierra. Pero vivir
en Morristown hoy es definitivamente un reto y se ha convertido en
una mini pesadilla para nuestra comunidad.
El miércoles 6 de junio, en las horas de la mañana, familias de nuestra
comunidad fueron aterrorizadas por las redadas.
Los agentes que las conducían portaban armas, las cuales usaron al
hacer sus interrogatorios y donde no encontraron a la persona que
buscaron se llevaron a sus hermanos.
Estamos muy preocupados de la forma violenta en que fueron
ejecutadas estas redadas y del mensaje que traían consigo:
1. A ninguna de las personas le mostró una orden judicial.
2. Empujaron las puertas para entrar dentro de las casas, teniendo
como documento de presentación una pistola en la mano.
3. Ya dentro de las casas o apartamentos, rompieron las puertas de los
cuartos.
4. Esposaron a las personas que estaban dentro de la casa.
5. Levantaron a personas de sus camas poniéndoles una pistola en el
pecho.
6. Insultaron a personas en el interrogatorio.
7. Interrogaron a una menor de edad mientras estaban reteniendo a la
madre usando pistolas en sus manos.
8. Donde no encontraron a la persona que buscaban se llevaron a su
hermano.
“ Me pusieron una pistola en el pecho, me insultaron, me esposaron,
preguntándome dónde estaba mi hijo que ya se había ido a trabajar,
yo empecé a rezar en voz alta, no les contesté ninguna pregunta, se
pusieron furiosos porque yo estaba rezando y pedían que me callara,
no les contesté nada, sólo rezaba a mi Dios, entonces se me llevaron a
mi hijo, al que estaba en la casa preparándose para irse a la “High
School”, dijo una señora que respondía al nombre de Pilar.
Y esto es sólo un poco de lo que vivieron familias de nuestra
comunidad el miércoles 6 de junio en Morristown.
Empezamos entonces a escuchar entre nuestra comunidad expresiones
como:
“Por los justos pagan los pecadores”.
“Todos no somos asi”.
“Esto es lo están haciendo por los que se paran en la calle”, etc.
Y con este tipo de comentarios estamos justificando un
comportamiento abusivo de las autoridades hacia la comunidad.
Sabemos también que llegaron a algunos apartamentos de la Flager
Street donde la gente no abrió la puerta, por lo cual estas autoridades
no pudieron entrar.
Lo que debemos pensar es qué quieren realmente:
- Atemorizar a la comunidad
- Dividirnos empezando por nuestras familias, es como si nos dijeran
“cuidado, si su familiar, su hermano tiene una orden de deportación,
manténgase lejos de él…”
- Sacarnos de Morristown usando a la policía como agentes de
inmigración.
- Hacernos ver los unos a los otros como enemigos.

Hace dos semanas la policía en Morristown paró a una persona
inmigrante por supuestamente haberse pasado una señal de tránsito,
seguidamente pidieron sus papeles y llamaron a inmigración para
verificar el status de la persona y encontraron que tenía una orden de
deportación.
Posteriormente este trabajador inmigrante fue conducido al cuartel de
la policía en Morristown y al siguiente día fue recogido por los agentes
de inmigración y llevado al centro de detenciones de Elizabeth.
Si la policía de Morristown ya está trabajando con inmigración, ¿por
qué entonces necesitamos en Morristown la reglamentación 287g? Es
muy claro ni la administración del pueblo ni la policía, nos quieren en
Morristown.
Como comunidad debemos estar más fuertes que nunca. Recordar que
no hay que abrir la puerta si no tienen una orden de un juez y ejercer
el derecho a permanecer callados. Siempre decir el nombre correcto y
completo.
Si tuvimos el valor de dejar nuestros países, si tenemos el valor de
seguir trabajando cada día a pesar de la persecución, si cruzamos la
frontera arriesgando la vida por una vida mas digna, entonces tenemos
que luchar por esa vida más digna.
Quedarnos indiferentes no nos va a ayudar en esta lucha.
Contacte a organizaciones comunitarias que estén defendiendo los
derechos de los inmigrantes, contacte a sus pastores. Debemos
organizarnos por nuestra dignidad.
Finalmente recuerde que no debe dejar su caso de inmigración en
manos de personas que no son abogados. Si necesita consulta con un
abogado de inmigración llame a
        Viento del Espíritu: 973-538-2035.
Diana Mejía
columnista
Inmigración

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Morristown.